Un espacio libre de lenguaje sexista, es posible (y necesario)

Menudo mes llevamos con declaraciones y artículos de unos y de otros en los principales medios de comunicación. Que si la Chocita de loro poniéndole género al humor, que si Kate está vieja y gorda, que si la Jedet ha engordado  (qué genial con la respuesta que le dio) y los ataques a Tania Llasera diciéndole blandiblú... Haters machistas BASTA, BASTA, BASTA. 

Pero ojo, no todo en nuestro horizonte es ganas de quemarlo todo. También a veces, resquicios de esperanza se cuelan por el whatsapp en forma de amigo que te pasa una Guía elaborada y publicada en el 2011 por la Universidad Autónoma de Barcelona para "Un uso no sexista del lenguaje" (Gracias Marc por hacernos creer).

La guía es extensa y explica muy bien cómo evitar algunos usos; pero más allá de un uso correcto, nos ha hecho reflexionar y darnos cuenta de que caemos en micromachismos sin ser nosotras nada de eso.  La lengua es básica en la sociedad, es vehículo de comunicación y de gestación de ideas. Con la lengua transmitimos contenido, heredamos discursos. Qué mínimo que fijarnos un poco más en cómo la usamos. 

ESTEREOTIPOS. Hay muchos estereotipos sexistas que a menudo se ocultan detrás de determinados enunciados y a veces eliminarlos es difícil, porque resulta que ni somos conscientes de usarlos porque no los tenemos identificados.

A las mujeres se nos trata de señoras o señoritas haciendo referencia a si estamos o no casadas. Y si te fijas, esta distinción no aplica en el caso de los hombres. Claro, ellos son todos señores. Para eliminar esta asimetría discriminatoria, lo ideal sería evitar el uso del tratamiento de señorita y utilizar señora y señor, independientemente del estado civil de las personas a las que hacemos referencia. ¿Que hay miles de formularios que deberías de cambiar empezando por los de la administración pública? SÍ, CLARO. 

Otro caso claramente sexista es cuando la identificación social o profesional de la mujer pasa a un segundo término y es la condición sexual la que prevalece, como por ejemplo en cargos públicos (mujeres militares). Además, en muchos casos es redundante, se puede simplificar utilizando la forma femenina y el artículo femenino (las militares). 

VALOR SEMÁNTICO y LOS VACÍOS LÉXICOS. Te habrás fijado que hay adjetivos y nombres con diferente valor semántico dependiendo de si se refieren a hombres o a mujeres. No hay simetría semántica, el femenino siempre tiene connotaciones negativas. 

O profesiones que se consideran propias de un sexo y no solo, además se presupone que son heterosexuales habiendo celebrado ayer mismo el día del Orgullo: médico, señora de la limpieza, secretaria, ingeniero, etc.  Un uso correcto sería:

Tomar consciencia de cómo hablamos y cambiarlo es cosa de todas y todos, porque es abrir la puerta de la Real Academia y huele a rancio y alcanfor de ese que usaba mi abuela para guardar las alfombras en invierno. (Por cierto, ¿cuál es la presencia femenina en la academia?)

Os recuerdo que hasta hace muy poco la RAE acumulaba perlas como en la que describía el sexo débil como perteneciente a la mujer, ahora figura: 

sexo débil 1. m. Conjunto de las mujeresU. con intención despect. o discriminatoria.

Por resumir, este sexismo, no es inherente a las lenguas como sistema, está y radica en algunos de los usos aceptados como correctos por la comunidad de hablantes, o sea, en nosotras y nosotros.

Por eso, en una sociedad como la nuestra, en que se pide más igualdad entre los sexos, la lengua como producto social tiene que reflejarla. Parece irresponsable, no querer abordar el sexismo en el lenguaje por parte de la Real Academia Española de la Lengua o entidades y personalidades que se niegan a asumirlo. Se argumenta que intentar usos más neutros e igualitarios que evitan la tradición androcéntrica, es pesado, repetitivo, pedante y que es una moda por aquello de "lo políticamente correcto". 

Vamos a intentarlo, a tomar conciencia y a buscar siempre el correlativo femenino cuando se pueda, a visibilizar los saltos semánticos que discriminan y a intentar algo más inclusivo.

Desde hoy declaramos este espacio libre de lenguaje sexista. 

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